El Camino de Santiago
Entramos en un Año Jacobeo,
una excusa excelente para
completar el Camino de
Santiago. Se trata, sin duda,
de una auténtica aventura
con numerosos y variados
alicientes. Son más de
treinta días recorriendo
una ruta repleta de un
rico patrinomio cultural y
arquitectónico; un mes en el
que tendremos que compartir
experiencias con otros caminantes llegados de lugares dispares, con motivaciones
diferentes y enriquecedoras historias en la mochila. Y es también un viaje
repleto de momentos y kilómetros de soledad, un viaje a nuestro interior.
Ocio en la nieve. Deportes blancos
Diferentes variedades de esquí, excursiones
con raquetas, trineos, toboganes e incluso
la inmersión en lagos de altura conforman
una amplia oferta de ocio blanco que se
concentra en las estaciones de esquí.
Valle de Eina. Paraiso floral
Si existiera un cielo para las flores sería,
sin duda, como la reserva natural de
Eina, en la vertiente norte del Pirineo
Oriental. La primavera eclosiona allí
vistiendo de gala laderas y vaguadas.
Ruta del Solano. Tesoro del valle de Benasque
El paisaje del Solano se deja mimar y
acariciar por los rayos del sol. Rescatados
por el turismo del olvido y la agonía,
Eresué, Ramastué, Liri, Arasán y Urmella
ofrecen al visitante tranquilidad y paz.